• Era 1 de agosto. Iniciábamos las vacaciones de verano. Nuestro destino, Canet de Berenguer, un bonito y caluroso pueblo de la costa valenciana próximo a Sagunto. Nos acompañaba, como siempre, «Funky», un Boxer de 5 años. La temperatura en el exterior del coche rondaba los 40 ºC. Viajábamos «fresquitos» gracias al climatizador y pese a las fechas el tráfico era fluido. «Funky» siempre se mostraba inquieto al iniciar el viaje, pero luego se tranquilizaba y
    dormitaba casi todo el trayecto. Quedaba poco para llegar, unos 30 kilómetros, cuando algo empezó a ir mal. Nuestro perro se puso en pie y comenzó a jadear. Una espesa baba colgaba de sus belfos, su lengua aumentaba de tamaño por momentos, o eso parecía, y tomaba un leve pero preocupante tono azulado.
    Pasé al asiento posterior. «Funky» me miraba, yo le hablaba con la intención de tranquilizarle, pero él no me veía, no atendía, no escuchaba.
    Estaba ardiendo, con sus mucosas congestionadas y sus ritmos cardíaco y respiratorio acelerados. Al poco rato se desplomó.
    Parar en mitad de la nada no tenía sentido, pero afortunadamente una señalización indicaba que a tres kilómetros
    entraríamos en una población. Necesitábamos agua con urgencia y a ser posible fresca. Paramos en el pueblo
    —olvidé su nombre—. Eran las tres de la tarde. ¿Se lo imaginan? Corrí a un bar e hice acopio de botellas de agua. Mientras, mi mujer había sacado al perro del coche y buscado una sombra en una acera que ardía. Durante 40 minutos enfriamos su cuerpo con agua, usamos alcohol del botiquín del coche para enfriar sus axilas e ingles y le abanicamos con un periódico al mismo tiempo que masajeábamos sus extremidades para activar la circulación. Pasado ese tiempo, que se nos hizo eterno, su respiración todavía acelerada, se fue ralentizando, como su ritmo cardíaco. Sus ojos, antes perdidos, comenzaban a vernos. «Funky» intentaba incorporarse. Sus constantes vitales empezaban a normalizarse y pensé: «Saldrá adelante».
    Nuestro Boxer había sufrido un golpe de calor, aunque en ningún momento estuvo expuesto a una temperatura superior
    a la del interior del coche, 22 ºC marcaba el climatizador. ¿Por qué? Ninguna de las patologías que luego nombraré y
    que predisponen a sufrir este proceso estaban presentes en nuestro perro y tan sólo dos factores podrían haber desencadenado el golpe de calor. El primero, su braquicefalia, característica racial, y el segundo, la angustia, estrés o ansiedad que en un momento determinado le pudo provocar el viaje.

    ¿QUÉ PUEDE PRODUCIR EL GOLPE DE CALOR?

    El golpe de calor se produce en perros expuestos a una temperatura ambiental alta y que se mantienen en estrés (confinamiento en un espacio cerrado). Es una urgencia médica definida como una elevación de la temperatura corporal que supera la capacidad de los mecanismos compensatorios del animal para disipar el calor.
    En la supertermia pirogénica o fiebre están presentes los mecanismos termorreguladores plenamente funcionales. Los pirógenos (causantes de la fiebre: virus, bacterias, tóxicos…) actúan sobre el hipotálamo elevando el punto de ajuste térmico hasta un nivel más alto. En la hipertermia no pirogénica (golpe de calor, convulsiones, ejercicio excesivo), los mecanismos normales disipadores del calor no pueden compensar la producción excesiva de éste y la temperatura se eleva por encima del punto de ajuste hipotalámico.
    La temperatura crítica para la insuficiencia orgánica es de 42,3 ºC.
    Existen numerosos factores de riesgo o predisponentes al golpe de calor: edad extrema, escasa aclimatación al calor, hipertiroidismo, diabetes mellitus, síndrome de Addison, epilepsia, mala condición corporal, administración de medicamentos que afecten a la capacidad de disipar calor (depresores respiratorios), enfermedades cardiovasculares, neurológicas o respiratorias (colapso traqueal, asma…), braquicefalia (debido a la obstrucción respiratoria superior asociada a una conformación anatómica anómala), obesidad y pelaje espeso.

    ¿POR QUÉ ES TAN GRAVE?

    El golpe de calor se traduce en una disfunción multiorgánica que constituye una potencial amenaza para la vida, ya que se presentará una falta de oxígeno en los tejidos corporales, el sistema cardiovascular necesitará más cantidad de este elemento y como consecuencia la llegada de sangre a los órganos vitales se verá reducida, habrá muerte celular en el miocardio, hipertensión pulmonar y colapso hipovolémico.
    Además, el aumento de temperatura corporal puede provocar edema cerebral con muerte y hemorragia en células nerviosas.
    En el aparato digestivo y como consecuencia de la rotura de la barrera mucosa se producirá el paso de bacterias y endotoxinas a la circulación sanguínea que puede dar lugar a septicemia. La hemorragia digestiva y la necrosis de células renales serán complicaciones frecuentes.
    Cuando el golpe de calor es grave se presentará un síndrome de dificultad respiratoria aguda, asociado a coagulación intravascular diseminada (CID: enfermedad multisistémica con hemorragias en todos los tejidos y disfunción orgánica relacionada con la obstrucción de los capilares; es común en los estadios terminales de varias patologías fatales). Aparecerán petequias y otros sangrados anormales.
    La lesión térmica directa sobre el interior de los vasos provocará un aumento de la permeabilidad capilar, destrucción de plaquetas y, debido a las lesiones hepáticas, alteración de sustancias que favorecen la coagulación.
    El perro se deshidratará, al principio descenderá su nivel de potasio (K) debido a los vómitos, para luego aumentar
    por destrucción de los tejidos y el desarrollo de insuficiencia renal. Además, la falta de agua circulante provocará un
    aumento de sodio (Na) y cloro (Cl) y un descenso de fósforo (P) y magnesio (Mg) por causas desconocidas.

    SÍNTOMAS

    Lo que veréis en un principio será un aumento del ritmo respiratorio (taquipnea), hiperventilación, dificultad respiratoria, aumento del ritmo cardíaco (taquicardia), membranas mucosas secas e hiperémicas, hipersalivación y actividad mental alterada que pasará por diversos estadios como estupor, ataxia, depresión, convulsiones y coma. Además, el perro sufrirá hipotensión, debilidad, síncope, vómitos y diarrea, puntos hemorrágicos en la piel y manchas cutáneas por vasodilatación.
    Si no conseguimos controlar el proceso, las mucosas se tornarán pálidas y grisáceas, la respiración se hará superficial evolucionando hacia la apnea, con vómitos y diarrea hemorrágicos.
    Como signos tardíos debéis tener en cuenta que a veces, transcurridas unas horas, se puede presentar un fracaso orgánico e incluso entre tres y cinco días después de la recuperación puede aparecer oliguria, ictericia, arritmias cardíacas, septicemia, convulsiones, CID y síndrome de dificultad respiratoria aguda.
    Si realizamos un análisis de sangre, nos encontraremos con anemia, trombocitopenia (disminución de plaquetas), posible leucocitosis (aumento de glóbulos blancos), enzimas renales elevadas (BUN y creatina), enzimas hepáticas (GOT, GPT) y musculares (CPK) altas, glucosa y proteínas bajas, a lo que sumaremos las alteraciones electrolíticas (Na, K, Cl, P y Mg) mencionadas anteriormente.
    En la orina aparecerán proteínas, sangre, hemoglobina o mioglobina y ciliados tubulares renales.
    En cuanto a las pruebas de coagulación, nos mostrarán un aumento del tiempo de protrombina y del tiempo de coagulación.

    TRATAMIENTO

    El tratamiento requiere ser rápido e intuitivo. Su éxito dependerá del tiempo transcurrido desde el inicio de los síntomas hasta «vuestra» intervención. Casi siempre os encontraréis lejos de una clínica veterinaria, así que los primeros cuidados deberán partir de vosotros. Manos a la obra: lo primordial es enfriar al perro, sacarle del ambiente caluroso y claustrofóbico del coche y mojarle con agua fresca (¡no helada!); podemos abanicarlo para favorecer la ventilación.
    Aplicaremos hielo o alcohol en sus axilas, ingles y nuca y masajearemos la parte inferior de las extremidades para favorecer la circulación. El enfriamiento debe mantenerse hasta que la temperatura corporal alcance los 39-39,5 ºC. ¡No os empeñéis en hacer beber al perro!, empeoraría su estado.
    Lo más importante es que habréis conseguido bajar su temperatura y es posible que esto sea suficiente para salvarle
    la vida («Funky» se salvó). No debéis olvidar que las complicaciones pueden ser muchas y no inmediatas. Lo  indicado es acudir a un veterinario lo antes posible.

    Aquí comienza nuestro trabajo, tomando el testigo de todo lo bien que lo hayáis hecho.
    Una vez realizamos los análisis oportunos aplicaremos diversos tratamientos en función de las conclusiones que hayamos sacado.
    Quizá sea necesario proporcionar un soporte cardiovascular (cristaloides, dextranos, dopamina, dobutamina), controlar las convulsiones si las hubiere (diazepam, metocarbamo, pentobarbital, atracurio, pancuronio) y el edema cerebral (dexametasona, manito, furosemida). Es posible que sea necesaria la intubación si se percibe un reflejo laríngeo leve, aportando un cien por ciento de oxígeno suplementario y la administración de líquidos intravenosos para corregir la deshidratación.
    Una vez hecho esto —si fuese necesario— no está de más controlar las posibles complicaciones que, como habéis leído, pueden aparecer transcurridos tres-cinco días. A través de un electrocardiograma detectaremos posibles arritmias y una placa de tórax nos servirá para evaluar el estado de bronquios y pulmones.
    Por las pruebas de coagulación «intentaremos» controlar la máxima complicación, la temida CID. Además, estaremos muy pendientes de una posible septicemia.
    Los perros que desgraciadamente van a morir como consecuencia del golpe de calor casi siempre lo hacen en las primeras 25 horas después de la evaluación inicial.
    Entre los que estáis leyendo, alguno habrá que recuerde una exposición mundial celebrada hace muchos años (1982) en el Hipódromo de la Zarzuela de Madrid. Creo recordar que murieron 42 perros por golpe de calor.

    Consejos

    Como habéis leído en la verídica historia de «Funky» que sirve de introducción a este artículo, no siempre es necesaria la acción intensa del calor sobre un perro para desencadenar esta grave situación. Los factores predisponentes nombrados, así como el temperamento y las características del perro deben ser tenidos muy en
    consideración.
    Nunca debéis parar el coche y dejar al perro dentro. Quizá peséis que abriendo un poco las ventanillas y buscando una sombrita el problema no se va a presentar.
    Hacer paradas cada dos horas no retrasará mucho la hora de llegada. Aprovecharemos para que el perro estire las patas, beba un poco y se distraiga. Podéis aprovechar estos momentos para refrescar su cuerpo humedeciéndolo con un pulverizador de agua. Si lleváis al perro en la parte posterior del coche —como marca la ley—, unas cortinillas que le aíslen del sol directo no estarán de más. Evitad siempre que podáis los atascos y las horas punta de calor.
    Si por desgracia se os presenta el problema tratado, conservad la calma. Se pasa mal, pero no olvidéis que él lo pasa peor.

    Se me olvidaba, grabad en vuestro móvil el teléfono de vuestra clínica habitual. No os importe resultar pesados, aunque eso sí, usadlo para consultar cosas realmente importantes. Os lo agradeceremos profundamente.
    José Enrique Zaldívar laguía.
    Clínica Veterinaria Colores.
    Paseo de Santa María de la Cabeza 68 A.
    Madrid-28045
    Artículo publicado en la revista El Mundo del Perro.

    FUENTE: Blog Veterinario: El golpe de calor en el perro

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  • El embarazo psicológico o la pseudogestación, es un fenómeno fisiológico que pueden sufrir algunas hembras no esterilizadas aproximadamente a los tres meses del celo. Consiste en la aparición de las mismas manifestaciones; tanto  morfológicas como de comportamiento, que podría presentar una hembra embarazada aunque sin estarlo.A pesar de lo excepcional que puedan parecer estos casos, 1 de cada 2 perras experimentan en menor o mayor medida estos síntomas a lo largo de su vida.El embarazo psicológico de las perras: El animal puede mostrarse triste y temeroso
    La pseudogestación es un fenómeno bien reconocido en la naturaleza y se produce por causas de pura supervivencia. Es habitual que en las manadas de lobos la hembra dominante impida que las hembras de status inferior se apareen. Sin embargo, después del parto, las que amamantan y cuidan de los lobeznos son precisamente estas lobas cuyo ciclo hormonal se ha visto alterado de tal manera, que su semejanza con la verdadera madre es total.
    Estos mismos comportamientos también se han observado en las manadas de perros salvajes.

    Causas del embarazo psicológico

    No existe una causa determinante para este trastorno. Si es cierto que las hembras que no han procreado son más propensas a padecerlo.
    Después de la ovulación, indistintamente de si el animal está fecundado o no, aparece en el ovario, como consecuencia de la expulsión del óvulo, un pequeño quiste llamado cuerpo lúteo.  Si no se produce la fecundación, este quiste degenera y desaparece, sin embargo, si la hembra está preñada, será el principal productor de progesterona y ayudará a mantener el embarazo.
    En los pseudoembarazos suele haber una disfunción del cuerpo lúteo. Se produce cuando el pequeño quiste, en vez de degenerar, se mantiene activo estimulando así todo el mecanismo del embarazo.

    Síntomas del pseudoembarazo

    Cambios Físicos

    El embarazo psicológico de las perras: Las mamas pueden producir leche o líquido serosoUn pseudoembarazo reproduce el estado hormonal de la gestación. Cuando la prolactina entra en juego, las glándulas mamarías empiezan a activarse siendo ésta una de las principales manifestaciones en la pseudogestación.
    Los cambios físicos serán los más evidentes:
    •    Hinchazón de las mamas
    •    Producción de leche o líquido seroso
    •    Abdomen abultado
    •    Aumento de peso
    •    Flujo vulvar

    Cambios de comportamiento

    El embarazo psicológico de las perras: La perra suele mostrarse posesiva con sus juguetesOtro de los síntomas se apreciará en el comportamiento.  El animal se muestra nervioso y parece empeñarse en acondicionar el sitio para el nacimiento, incluso puede adoptar algún juguete u objeto y tratarlo como a su propio cachorro.
    Estos son los principales cambios en el comportamiento:
    •    Nerviosismo, la perra parece no encontrar sosiego en ningún sitio
    •    Alteraciones del apetito; desde simple inapetencia hasta alteraciones más graves como anorexia o bulimia
    •    Gimoteo constante
    •    Preparación maquinal del lugar del supuesto nacimiento
    •    Instinto maternal exagerado; llevará hasta su cesto juguetes u objetos, los tratará como a sus propios cachorros mostrándose agresiva ante cualquier intrusión
    •    Carácter inseguro, muy susceptible a mostrarse tanto agresiva como temerosa

    Tratamiento

    El embarazo psicológico de las perras: Las mamas se hinchan igual que en la gestaciónSi se trata de un embarazo psicológico, lo primero es valorar la intensidad.
    En caso de síntomas leves, el veterinario puede aconsejar durante un periodo, reducir la cantidad de hidratos de carbono en la dieta y también la ingesta de agua.  También es aconsejable mantener entretenido al animal para distraerle de sus “tareas maternales” y ocultar los juguetes utilizados como hijos.
    Los tratamientos homeopáticos también suelen dar excelentes resultados.
    En los casos más graves, el tratamiento será con fármacos. Normalmente se administran hormonas antiprolactínicas para detener la estimulación de leche ya que de lo contrario, se podría producir una mastitis.

    En aquellos casos en los que el animal padece de pseudoembarazos con cierta regularidad, la solución pasaría por valorar;  por un lado, la posibilidad de permitir que el animal crie, normalmente el embarazo real estabiliza la situación, por otro lado, plantearse la solución definitiva: la esterilización, así evitaríamos futuros riesgos a padecer quistes, tumores en las mamas o piómetra, una grave infección del útero.

    El embarazo psicológico de las perras: La perra demuestra un instinto maternal exageradoPara concluir, ante cualquier síntoma de los descritos, debemos acudir al veterinario, el confirmará si la perra está realmente embarazada o por el contrario está sufriendo un pseudoembarazo. También será él quien nos aconseje sobre el tratamiento más conveniente en cada caso.

    FUENTE: Mundo Animalia – El embarazo psicológico de las perras

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  • ¿Qué es la rabia?

    La rabia es una enfermedad infecciosa causada por un virus perteneciente a la familia de los rhabdoviridae. Está presente en todo el mundo, salvo en la Antártida y en el Reino Unido, donde la han erradicado estableciendo elevadas medidas de control y seguridad. Perro con rabia

    La rabia se conoce desde hace siglos pero no fue hasta 1880 que Louis Pasteur identificó al virus como causante de la enfermedad.

    ¿A quién afecta y cómo se transmite?

    Aunque los perros son los principales afectados y transmisores de esta enfermedad, la rabia perjudica tanto a animales salvajes como a animales domésticos. Pueden contagiarse desde lobos, zorros, tejones y ardillas hasta gatos, cabras y vacas. Los murciélagos pueden ser portadores del virus pero no manifiestan síntomas de la enfermedad.

    Desgraciadamente, esta no es una enfermedad que afecte exclusivamente a los animales, los humanos también corremos el riesgo de ser infectados.

    El virus de la rabia alberga en la saliva del animal infectado y una simple mordida serviría para transmitir el virus.

    Debido a la conciencia que existe sobre la gravedad de la enfermedad, la mayoría de animales domésticos están vacunados y por lo tanto, el virus de la rabia no supone ningún problema ni para ellos ni para otros animales.

    Lo más preocupante son los perros callejeros, los animales salvajes y los murciélagos. Los murciélagos pueden ser portadores del virus (aunque no manifiestan los síntomas) y morder a un animal o persona sin que ésta se de cuenta.

    ¿Cuáles son los síntomas?

    Una vez el virus ingresa en el organismo se expande hasta el sistema nervioso central, teniendo un período de incubación muy variable (de 15 a 60 días). Después esta etapa, el animal empieza a presentar los primeros síntomas.

    Estos síntomas son extremadamente variados debido a la multiplicidad de localizaciones del virus en el sistema nervioso.  Esta enfermedad se manifiesta por trastornos nerviosos a los que se pueden asociar, o no, trastornos psíquicos.

    Los primeros síntomas de un perro infectado son:

    • Conducta aprehensiva.
    • Nerviosismo.
    • Ansiedad.
    • Aislamiento voluntario del perro.
    • Fiebre.
    • La conducta puede cambiar; los perros amigables actúan de forma desconfiada, asustadiza o irritable y los perros agresivos pueden transformarse en dóciles y amigables.

    Al cabo de dos o tres días, los síntomas se agravan y dependiendo del efecto del virus en el cerebro, nuestro animal puede desarrollar un tipo de rabia u otra:

    Rabia furiosa: No siempre se presenta, pero cuando lo hace se caracteriza por la irritabilidad del animal y por la hipersensibilidad a estímulos visuales y auditivos. El perro no descansa y está activo la mayor parte del tiempo. El animal muerde todo lo que se le pone de por medio y, con el progreso de la enfermedad, se muestra desorientado, descoordinado y llega a tener convulsiones. Entre uno y siete días, la parálisis progresiva conduce a la muerte.

    Rabia muda o paralítica: Esta tampoco se presenta en todos los casos. Puede presentarse después de los primeros síntomas o después de la rabia furiosa. El síntoma principal es la parálisis de los músculos de la cabeza y el cuello. De este modo, el perro ya no puede tragar y saliva constantemente. La mandíbula inferior se paraliza dejando la boca abierta. Esta parálisis puede afectar al diafragma y provocar al perro la muerte por insuficiencia respiratoria.

    Aunque sea evidente que un perro tiene la rabia, sólo podremos verificarlo tras la muerte del animal mediante una serie de pruebas de laboratorio.

    Prevención y tratamiento

    Vacuna para la rabiaNo existe ningún tratamiento para curar a un perro rabioso. En caso de infección, el animal está condenado a la muerte. El único método eficaz para combatir la rabia es vacunar periódicamente a nuestro perro.

    En el caso de ser tratada a tiempo (justo en el momento de la mordida), puede intentarse una terapia antiviral agresiva. De lo contrario, no hay todavía un tratamiento antiviral específico una vez se desarrollan los síntomas del virus.

    ¿Qué hacer en caso de mordedura en seres humanos?

    • Limpiar la herida con agua y jabón.
    • Desinfectar con amonios cuaternarios.
    • Visitar al médico lo antes posible.
    • Poner al perro mordedor bajo vigilancia veterinaria sanitaria durante 15 días.
    • FUENTE: Mundo Animalia – La rabia

      <h2>¿Qué es la rabia?</h2>  <p>La <strong>rabia</strong> es una enfermedad infecciosa causada por un virus perteneciente a la familia de los rhabdoviridae. Está presente en todo el mundo, salvo en la Antártida y en el Reino Unido, donde la han erradicado estableciendo elevadas medidas de control y seguridad. <img id="imagename185" style="float: right;" title="Perro con rabia" src="http://www.mundoanimalia.com/images/articles/f2/e6/f0/c0c7c76d30bd3dcaefc96f40275bdc0a/Perro%20con%20rabia.jpg" alt="Perro con rabia"><br><br>La <strong>rabia</strong> se conoce desde hace siglos pero no fue hasta 1880 que Louis Pasteur identificó al virus como causante de la enfermedad.</p>  <h2>¿A quién afecta y cómo se transmite?</h2>  <p>Aunque los perros son los principales afectados y transmisores de esta enfermedad, la <strong>rabia</strong> perjudica tanto a animales salvajes como a animales domésticos. Pueden contagiarse desde lobos, zorros, tejones y ardillas hasta gatos, cabras y vacas. Los murciélagos pueden ser portadores del virus pero no manifiestan síntomas de la enfermedad. <br><br>Desgraciadamente, esta no es una enfermedad que afecte exclusivamente a los animales, los humanos también corremos el riesgo de ser infectados.<br><br>El virus de la <strong>rabia</strong> alberga en la saliva del animal infectado y una simple mordida serviría para transmitir el virus.<br><br>Debido a la conciencia que existe sobre la gravedad de la enfermedad, la mayoría de animales domésticos están vacunados y por lo tanto, el virus de la <strong>rabia</strong> no supone ningún problema ni para ellos ni para otros animales. <br><br>Lo más preocupante son los perros callejeros, los animales salvajes y los murciélagos. Los murciélagos pueden ser portadores del virus (aunque no manifiestan los síntomas) y morder a un animal o persona sin que ésta se de cuenta.</p>  <h2>¿Cuáles son los síntomas?</h2>  <p>Una vez el virus ingresa en el organismo se expande hasta el sistema nervioso central, teniendo un período de incubación muy variable (de 15 a 60 días). Después esta etapa, el animal empieza a presentar los primeros síntomas.<br><br>Estos síntomas son extremadamente variados debido a la multiplicidad de localizaciones del virus en el sistema nervioso.&nbsp; Esta enfermedad se manifiesta por trastornos nerviosos a los que se pueden asociar, o no, trastornos psíquicos.<br><br>Los primeros síntomas de un perro infectado son:</p>  <ul>  <li>Conducta aprehensiva.</li>  <li>Nerviosismo.</li>  <li>Ansiedad.</li>  <li>Aislamiento voluntario del perro.</li>  <li>Fiebre.</li>  <li>La conducta puede cambiar; los perros amigables actúan de forma desconfiada, asustadiza o irritable y los perros agresivos pueden transformarse en dóciles y amigables.</li>  </ul>  <p>Al cabo de dos o tres días, los síntomas se agravan y dependiendo del efecto del virus en el cerebro, nuestro animal puede desarrollar un tipo de <strong>rabia</strong> u otra:</p>  <p><strong>Rabia furiosa:</strong> No siempre se presenta, pero cuando lo hace se caracteriza por la irritabilidad del animal y por la hipersensibilidad a estímulos visuales y auditivos. El perro no descansa y está activo la mayor parte del tiempo. El animal muerde todo lo que se le pone de por medio y, con el progreso de la enfermedad, se muestra desorientado, descoordinado y llega a tener convulsiones. Entre uno y siete días, la parálisis progresiva conduce a la muerte.</p>  <p><strong>Rabia muda o paralítica:</strong> Esta tampoco se presenta en todos los casos. Puede presentarse después de los primeros síntomas o después de la rabia furiosa. El síntoma principal es la parálisis de los músculos de la cabeza y el cuello. De este modo, el perro ya no puede tragar y saliva constantemente. La mandíbula inferior se paraliza dejando la boca abierta. Esta parálisis puede afectar al diafragma y provocar al perro la muerte por insuficiencia respiratoria.<br><br>Aunque sea evidente que un perro tiene la <strong>rabia</strong>, sólo podremos verificarlo tras la muerte del animal mediante una serie de pruebas de laboratorio.</p>  <h2>Prevención y tratamiento</h2>  <p><span id="mySpanImage"><span id="mySpan186Image" style="margin: 4px; text-align: center; float: left;"><img id="imagename186" title="Vacuna para la rabia" src="http://www.mundoanimalia.com/images/articles/f2/e6/f0/c0c7c76d30bd3dcaefc96f40275bdc0a/Vacuna%20de%20la%20rabia.jpg" alt="Vacuna para la rabia"></span></span>No existe ningún tratamiento para curar a un perro rabioso. En caso de infección, el animal está condenado a la muerte. El único método eficaz para combatir la <strong>rabia</strong> es vacunar periódicamente a nuestro perro.</p>  <p>En el caso de ser tratada a tiempo (justo en el momento de la mordida), puede intentarse una terapia antiviral agresiva. De lo contrario, no hay todavía un tratamiento antiviral específico una vez se desarrollan los síntomas del virus.</p>  <h2>¿Qué hacer en caso de mordedura en seres humanos?</h2>  <ul>  <li>Limpiar la herida con agua y jabón.</li>  <li>Desinfectar con amonios cuaternarios.</li>  <li>Visitar al médico lo antes posible.</li>  <li>Poner al perro mordedor bajo vigilancia veterinaria sanitaria durante 15 días.</li>

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